El síndrome de la buena esperanza

Hay épocas en nuestra vida en las cuales podemos decir: “¡Año nuevo, vida nueva!” Y lo hacemos porque nos estamos fijando nuevos objetivos, bien sea en un cumpleaños, ante un nuevo curso o porque los días del año se acaban. En todas esas situaciones nos planteamos buenos deseos y buenos objetivos para la nueva etapa que viene. ¿Por qué nos llenamos siempre de propósitos, de deseos y de objetivos muchas veces inalcanzables? ¿Hasta qué punto caemos en el síndrome de la buena esperanza? Síguenos en nuestro tema de hoy en nuestros Diálogos para la Vida, con Fernando Díaz, Jorge Fernandez y Enrique Angurell.

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